Un buen agente de fianzas no te vende

Cuando una empresa busca una fianza, es fácil pensar que lo único que necesita es una cotización.

Pero, en realidad, detrás de cada fianza hay una operación, un contrato, una responsabilidad y una decisión empresarial.

Por eso creo que un buen agente de fianzas no te vende una fianza:

  1. Te escucha antes de ofrecerte una solución.
  2. Busca entender qué estás haciendo, qué obligación necesitas garantizar y cuáles son los riesgos que podrían presentarse en el camino.
  3. Te explica lo que necesitas saber, incluso cuando la respuesta no es necesariamente la que esperabas.
  4. Te ayuda a anticiparte.

Porque muchas veces el problema no aparece cuando solicitas la fianza. Aparece cuando ya tienes un contrato firmado, una fecha límite encima y descubres que no estabas preparado.

Un buen agente también da seguimiento, no desaparece después de enviar la póliza.

Está pendiente de los procesos, de las renovaciones, de las modificaciones y de aquello que pueda afectar la operación de su cliente.

Y, sobre todo, cumple lo que promete; Porque la confianza no se construye con una presentación, un discurso o una tarjeta de presentación.

Se construye con cada llamada que contestas, con cada duda que resuelves, con cada problema que ayudas a preveni, con cada compromiso que cumples y quizá esa sea la diferencia entre tener un proveedor de fianzas y tener un verdadero aliado para tu empresa.

No estar solamente cuando necesitas una fianza.
Estar cuando necesitas tomar una buena decisión.

Porque una fianza puede garantizar un compromiso.

Pero una relación profesional basada en confianza puede durar mucho más que un contrato.